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La presión y los errores hicieron naufragar a Rossi en Mugello

La presión y los errores hicieron naufragar a Rossi en Mugello

Por Paolo Scalera

Antes del Gran Premio de Italia nos preguntábamos quién, entre los tres italianos en lucha por el Campeonato de 500 cc, Rossi, Biaggi y Capirossi, resistiría mejor a la importancia de esta carrera ‘en casa’. Sobre la base de la experiencia, parecía que podía excluirse que Valentino, aparentemente más dedicado a organizar a los ‘tifosi’ y a admirar el carenado ‘hawaiano’ de su propia Honda, pudiera resentirse del stress. Creíamos que, más probablemente Max Biaggi sería el que soportaría más presión, llamado como estaba a confirmar la victoria de Le Mans, o Capirossi, el único de los tres que todavía no ha ganado ningún Gran Premio este año. Nos equivocamos. En realidad, el más nervioso de los tres este fin de semana en Mugello, era de hecho Rossi, y a la vista de la doble caída del domingo interpretamos todas sus declaraciones del fin de semana, marcadas por la prudencia y el respeto hacia sus dos rivales. Y eso a pesar de haber dominado todas las sesiones de entrenamientos.

Rossi, pese a ser consciente de tener una moto muy veloz en Mugello, temía el duelo con Loris y Max. Lo temía hasta el punto de no estar perfectamente lúcido, o suficientemente concentrado, en ningún momento importante del Gran Premio. No lo estuvo en la vuelta de reconocimiento, cuando resbaló a escasa velocidad, en solitario, (Biaggi hizo una cosa similar en Jerez, pero tocándose con Laconi), no lo estuvo en la segunda salida, comprensiblente, cuando partió mal, y no lo estuvo tampoco en el momento decisivo, cuando, superados Biaggi y Capirossi, debería haberse contentado con el segundo puesto.

Mick Doohan, que al fin y al cabo sigue trabajando para Honda, ha justificado ampliamente a su protegido en su competentísima sección de ‘El ojo experto’, olvidando señalar los errores y designándole como seguro vencedor del Gran Premio si no hubiese llovido. Pero esto son sólo palabras: No existe un probable vencedor del Gran Premio de Italia con la pista seca. El Gran Premio de Italia 2001 es sólo uno, y se ha corrido bajo la lluvia: Su vencedor se llama Alex Barros.

Quizá Rossi habría podido vencer incluso bajo la lluvia, pero no debería haberse caído en la vuelta de reconocimiento, no debería haber luchado, consecuentemente, con el nerviosismo que le hizo salir mal, y, por último, aunque todo eso desgraciadamente le haya sucedido, tras haber superado a Loris y a Max, debería haberse contentado con su posición en vez de excederse en la persecución de fantasmas. Es decir, debería haber refrenado la misma actitud de superioridad que en Suzuka le llevó a intentar avanzar a Biaggi por el exterior, orígen de la tristemente célebre polémica entre ambos pilotos.

Algunas veces también Mick disfrutaba humillando a sus adversarios: La misma caída de Jerez, durante los entrenamientos, que puso fin a su carrera por haber pisado la línea blanca, formaba parte de esta filosofía. Si pudiese volver atrás, creemos que ni Doohan arriesgaría otra vez así.

Etiquetas:
500cc, 2001

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