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Una vuelta al circuito de Brno

Una vuelta al circuito de Brno

Una vuelta al circuito de Brno

Uno de los circuitos que mejor escenifica la evolución y el paso de los antiguos trazados urbanos hasta las instalaciones permanentes, es el circuito de Brno, una pista que albergó por primera vez una carrera de la máxima categoría del motociclismo mundial en 1987, y que sólo dejó de ser una cita del calendario en el año 1992.

El trazado checo vio la luz por primera vez en 1930, cuando multitudes de hasta 100.000 espectadores se congregaban a lo largo de los 30 kms de trazado que recorrían los alrededores de la ciudad, entre bosques y campos de maíz, durante el Gran Premio de Masaryk.

En 1984, y bajo el impulso del Presidente del país, se inaugura, a 16 kms de Brno y a 200 del sureste de Praga, el nuevo y moderno trazado, que pasa a llamarse Circuito Masaryk. Tres años más tarde, en 1987, y tras varias modificaciones, se celebra de nuevo el Gran Premio de la República Checa, esta vez sobre un trazado largo y seguro, que combina en sus 5,4 kms. de serpenteante pista.

El circuito de Brno se abre camino a través de boscosas colinas que ofrecen excelentes posiciones para contemplar las evoluciones de las motos y su peculiar trazado, con un desnivel total de 73 metros, supone un reto tanto para ingenieros como para pilotos. El circuito, construido con la esperanza de organizar una carrera de Fórmula 1 que nunca llegó, ha pasado a convertirse en centro de peregrinaje anual de miles de aficionados al mundo de la moto.

A pesar del elevado número de doble curvas que posee y que tendería a hacer pensar que el circuito de Brno es una pista lenta, este trazado es el sexto más rápido del Campeonato del Mundo, con una velocidad media de 163.7 kilómetros por hora.

La amplitud del circuito lo convierte en uno de los favoritos de muchos pilotos, en parte gracias a los 15 metros de ancho de que consta la pista, y que permite a los pilotos seguir su propia trazada y entrar en las curvas de forma más abierta de lo normal.

Hay un número semejante de curvas de derechas (8), que de izquierdas (6), por lo que la degradación de los neumáticos va a la par por ambos perfiles del neumático. Un aspecto crucial para hacer una buena carrera en esta pista es el reglaje de la suspensión y el chasis, debido a las ocho doble curvas que hay a lo largo de todo su trazado y que obligan a buscar que la moto se muestre ligera y ágil.

Para conseguir esto, es importante bajar el centro de gravedad de la máquina para cambiar de dirección de forma rápida y sin problemas repentinos. Además, como no hay curvas excesivamente rápidas, encontrar mucha estabilidad en el tren delantero no es crucial aquí.

Los reglajes de la suspensión son importantes a la hora de negociar los virajes, pero al no haber baches en el asfalto, no han de soportar mucha presión ni sufrir más que en otros circuitos.

Por otro lado, cinco de las ocho doble curvas que posee el circuito son prácticamente chicanes rápidas, por lo que los pilotos se ayudan de los pianos para levantar la moto enérgica y rápidamente. En cuanto a la suspensión delantera, se debe prestar especial atención a la décima curva que está situada inmediatamente después de una bajada que presenta una inclinación del 5%, y que es el punto en donde la parte delantera de las motos se mueve más. Esta curva es la más lenta del trazado checo.

Encontrar los reglajes ideales de motor para este circuito no es tarea fácil. Por un lado el motor debe ofrecer una entrega de potencia lineal cuando el piloto actúa sobre el acelerador entre el 0% y el 15% de su desarrollo. Las curvas son muy largas y se abre gas cuando la moto aún está bastante inclinada, por esta razón es importante que la potencia no se entregue de golpe, para evitar sustos y latigazos.

Por otro lado, esta entrega de potencia lineal no debe restar potencia al motor, ya que, de ocurrir, perjudica al piloto en las rectas y en la subida de más de un kilómetro que han de afrontar las motos, y en donde los motores deben entregar toda su potencia durante bastantes segundos.

En circunstancias normales, los pilotos sólo usan cinco de las seis marchas que poseen las motos, pues la primera únicamente se utiliza cuando los semáforos se apagan.

El motor llega al máximo de sus revoluciones en diversas partes del circuito y hay que prestar especial atención a la primera y la última curva del trazado, que se negocian en segunda velocidad.

Etiquetas:
MotoGP, 2004, GAULOISES GRAND PRIX ČESKÉ REPUBLIKY

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