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Randy Mamola analiza el GP en Motegi

Randy Mamola analiza el GP en Motegi

Randy Mamola analiza el GP en Motegi

`Motegi ha sido un fin de semana extraño y me ha dejado pensando: `¿qué diablos le ha pasado al Campeonato?´. Cuando llegamos a Japón todos esperábamos el último episodio de la lucha por el título entre Valentino Rossi y Sete Gibernau, y dudando de si hombres como Colin Edwards, Alex Barros y, sobre todo, Makoto Tamada, podrían pelear por la victoria en casa de Honda.

Pero desde el viernes por la tarde, quedaba claro que Sete tenía problemas, y éstos f ueron empeorando a lo largo del fin de semana. De todo el Mundial, Motegi es el circuito más difícil para el neumático delantero y los frenos, y Michelin había ido con un margen de seguridad, trayendo neumáticos especiales para paliar estas necesidades.

Habían aprendido de su experiencia en 2002, cuando Max Biaggi tuvo que abandonar con un neumático delantero destrozado, y llegaron bien aprovisionados para asegurarse de que no volviera a pasar lo mismo. Lo que no esperaban era que el neumático sería prácticamente inútil para algunos pilotos, y en concreto para Gibernau. Sete no se llegó a acostumbrar al nuevo compuesto y el fin de semana resultó para él largo y difícil.

Aún así, cabía esperar mucho de la carrera, con Tamada y John Hopkins en la primera fila, preparados para la acción. Hopkins estaba usando una evolucionada Suzuki que mostró un buen ritmo en los cronometrados y virtualmente se le asignó una plaza entre los cinco primeros, por no decir algo aún mejor.

En los entrenamientos oficiales, Biaggi demostró un ritmo que podría llevarle a la victoria, y había ganado en Motegi la temporada pasada, mientras que Edwards y Loris Capirossi eran optimistas sobre sus posibilidades de podio, Colin con un chasis nuevo de HRC y Loris demostrando un buen ritmo de carrera y su eterna e incombustible motivación.

Con Gibernau intentando recuperar posiciones y salvar su fin de semana, con el título en juego y todos los pilotos en la parrilla luchando por sus futuros en los Grandes Premios, había mucha tensión y mucho en juego en esa primera curva. Eso, claro está, cuando ya se habían hecho todas las predicciones. Capirossi entró en la curva demasiado disparado, tocó a Hopkins y lo que sucedió a continuación fue una reacción en cadena, con Biaggi, Edwards, Kenny Roberts y Nicky Hayden eliminados de la carrera.

Mi primera reacción fue de malestar en el estómago, primero por la seguridad de los pilotos, y segundo, una vez supimos que no había heridos graves, por el espectáculo de la carrera. Había desaparecido mucha profundidad de calidad de la pista, y aparte de la lucha entre Rossi y Tamada delante, era difícil ver de dónde procedería algo emocionante.

Shinya Nakano surgió de entre el pelotón con su Kawasaki para luchar por el podio mientras parecía que todo Motegi le gritaba animándole. Nakano es uno de las personas más agradables del paddock, y para mí, una de las que tiene más talento.

Realmente, no sé por qué Yamaha le dejó irse la temporada pasada, pero su pérdida ha sido la ganancia de Kawasaki, porque es un hombre capaz de colocar una de las mejores máquinas en el podio cada fin de semana. Espero que Kawasaki aparezca con algo la próxima temporada que le permita hacer esto.

Su actuación fue una demostración de que están en el camino correcto, además del progreso que está haciendo Bridgestone. Parece increíble que fuera Nakano el que se caía en la recta de Mugello a 300 km/h hace unos meses tras un fallo de neumáticos, aún así, allí estaba en el podio junto a otro piloto de Bridgestone, como es Tamada.

Me pregunto qué hubiera pasado si no se hubiera producido la caída – creo que Nakano sería el primero en reconocer que no hubiera estado en el podio, pero bajó la cabeza, aprovechó su oportunidad y pudo compartir el premio de `hombre de la carrera´ con Tamada, quien pilotó magníficamente en la cabeza del pelotón para controlar la carrera de la misma manera en que Rossi se lo hizo en Portugal hace dos semanas.

Sin quitarle mérito a Tamada, no puedo evitar pensar que Rossi podría haber apretado un poco más, sobre todo en la segunda parte de la carrera. Pero sin nadie que presionara a Rossi por la segunda plaza, con Biaggi fuera desde la primera vuelta y Gibernau luchando en la sexta plaza, decidió sabiamente consolidar su posición y aumentar su ventaja a 39 en lo alto de la clasificación.

Ahora vamos a Qatar, que será una carrera interesante por muchísimas razones. Hace tiempo que no visitamos una pista que nadie ha visto antes, ni siquiera para probar, y con todos los empleos en juego, es una oportunidad para que alguien reclame su parte. Desgraciadamente para Hopkins, le quedan cuatro carreras en apenas un mes para intentar ganarse un contrato, ¡con costillas rotas y puntos en el trasero! Nunca es un buen momento para lesionarse, pero ahora es sin duda el peor.

Pero volviendo a la batalla por el título, sólo hay dos modos en los que Rossi lo pueda perder – y son fallo de la moto o error de pilotaje. Norick Abe tuvo una avería en el fin de semana, y si no me falla la memoria, es la primera de Yamaha esta temporada. Y por lo que sabemos, Rossi no comete errores, así que se puede decir que Biaggi y Gibernau lo tienen crudo.

Sin embargo, piensa esto. ¿Y si en lugar de Hopkins hubiera sido Rossi el impactado por Capirossi en la primera curva? ¿Qué pasaría si fuera Rossi quien tuviera que afrontar las cuatro últimas carreras con costillas rotas? Puede pasar cualquier cosa, y lo único que Sete y Max pueden hacer es mantener sus cabezas bajas e intentar ganar cada carrera desde ahora hasta el final de la temporada.

Etiquetas:
MotoGP, 2004, CAMEL GRAND PRIX OF JAPAN

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