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Una vuelta por el mítico circuito de Le Mans

Una vuelta por el mítico circuito de Le Mans

Una vuelta por el mítico circuito de Le Mans

El circuito de Bugatti se construyó en 1965 incorporando parte de los más de 13 kilómetros de trazado que se utilizaba para las 24 horas. A lo largo de los años se han realizado varias modificaciones que le han dejado con una longitud actual de 4.180 metros. El circuito se caracteriza por una recta principal y una impresionante rápida curva de derechas que se sitúa junto a las gradas principales y que conduce hacia la famosa chicane Dunlop. Otro de los rasgos más característicos de Le Mans es una lenta curva de derechas que lleva hacia la recta de salida y de meta.

El circuito de Le Mans cuenta con varias curvas que se afrontan en segunda, junto a unas largas rectas que están entrelazadas por rápidas curvas, a excepción de la chicane que obliga a una frenada muy severa. Con un diseño muy ortodoxo, el trazado francés provoca muchos quebraderos de cabeza a los ingenieros a la hora de definir la puesta a punto. Una de las máximas preocupaciones se detecta en las curvas 3 y 5, donde se debe garantizar una gran estabilidad en la moto.

Le Mans se ha convertido en los últimos años en uno de los escenarios habituales del Campeonato del Mundo de MotoGP. Este trazado permite muy pocos descansos a los pilotos. Siempre en constante cambio, las aceleraciones y las frenadas se suceden.

El trazado se desequilibra en cuanto a la orientación de sus curvas. Con nueve giros a la derecha y sólo cuatro a la izquierda, los compuestos de las gomas deben prestar mucha atención a este detalle, de manera que los materiales del costado derecho soporten el mayor castigo al que les someterá el trazado. También deberá tenerse en cuenta la parte central de rodadura, porque la pista también cuenta con cuatro rectas relativamente largas.

El rápido trazado francés, sin embargo, exige menos a los neumáticos que otros circuitos. Algunas de sus curvas son muy lentas, y la aceleración cuando se sale de ellas es una clave para ir rápido en Bugatti. Se requiere un buen balance para optimizar la tracción en la salida de curva, muchas de ellas plantean giros muy cortos y la adherencia no se hace tan necesaria como en otros escenarios del Mundial.

El nuevo asfaltado ha permitido olvidarse de los numerosos baches que habían hecho famoso el recorrido galo y ganar mucho en agarre. De todas formas, la horquilla delantera sigue requiriendo de un ajuste muy firme para negociar las frenadas constantes a las que somete el recorrido.

La definición de velocidades también es otro de los capítulos básicos en la puesta a punto. De la rápida curva que hay tras la recta principal hasta la chicane, se debe bajar de manera dramática de los 290 km/h a menos de 90 en muy pocos metros. Las constantes frenadas y aceleraciones obligan a cambiar alrededor de 30 veces la marcha en cada vuelta. Es por eso que el equilibrio entre las velocidades debe ser muy preciso y ágil, para evitar la pérdida de tiempo en los cambios y conseguir la potencia más adecuada.

Etiquetas:
MotoGP, 2005, GRAND PRIX ALICE DE FRANCE

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