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Así es el circuito de Le Mans

Así es el circuito de Le Mans

Así es el circuito de Le Mans

El circuito Bugatti se construyó en 1965 incorporando parte de los más de 13 kilómetros de trazado que se utilizaba para las 24 horas y acogió su primer Gran Premio mundialista en 1969. A lo largo de los años se han realizado varias modificaciones que le han dejado con una longitud actual de 4.180 metros. Le Mans se ha turnado a lo largo de las décadas con otros circuitos galos como escenario del GP de Francia, aunque desde el 2000 se ha convertido en el trazado de referencia para MotoGP.

El circuito se caracteriza por una recta principal y una impresionante rápida curva de derechas que se sitúa junto a las gradas principales y que conduce hacia la famosa chicane Dunlop. Otro de los rasgos más característicos de Le Mans es una lenta curva de derechas que lleva hacia la recta de salida y de meta.

El circuito de Le Mans cuenta con varias curvas que se afrontan en segunda, junto a unas largas rectas que están entrelazadas por rápidas curvas, a excepción de la chicane que obliga a una frenada muy severa. Con un diseño muy ortodoxo, el trazado francés provoca muchos quebraderos de cabeza a los ingenieros a la hora de definir la puesta a punto. Una de las máximas preocupaciones se detecta en las curvas 3 y 5, donde se debe garantizar una gran estabilidad en la moto.

Le Mans se ha convertido en los últimos años en uno de los escenarios habituales del Campeonato del Mundo de MotoGP. Este trazado permite muy pocos descansos a los pilotos. Siempre en constante cambio, las aceleraciones y las frenadas se suceden.

El trazado se desequilibra en cuanto a la orientación de sus curvas. Con nueve giros a la derecha y sólo cuatro a la izquierda, los compuestos de las gomas deben prestar mucha atención a este detalle, de manera que los materiales del costado derecho soporten el mayor castigo al que les someterá el trazado. También deberá tenerse en cuenta la parte central de rodadura, porque la pista también cuenta con cuatro rectas relativamente largas.

El rápido trazado francés, sin embargo, exige menos a los neumáticos que otros circuitos. Algunas de sus curvas son muy lentas, y la aceleración cuando se sale de ellas es una clave para ir rápido en Bugatti. Se requiere un buen balance para optimizar la tracción en la salida de curva, muchas de ellas plantean giros muy cortos y la adherencia no se hace tan necesaria como en otros escenarios del Mundial.

La definición de velocidades también es otro de los capítulos básicos en la puesta a punto. De la rápida curva que hay tras la recta principal hasta la chicane, se debe bajar de manera dramática de los 290 km/h a menos de 90 en muy pocos metros. Las constantes frenadas y aceleraciones obligan a cambiar alrededor de 30 veces la marcha en cada vuelta. Es por eso que el equilibrio entre las velocidades debe ser muy preciso y ágil, para evitar la pérdida de tiempo en los cambios y conseguir la potencia más adecuada.

La cambiante meteorología, con riesgo de lluvias, que parece amenazar el fin de semana en Le Mans, puede complicar aún más la tarea de los equipos de MotoGP.

Etiquetas:
MotoGP, 2006, ALICE GRAND PRIX DE FRANCE

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