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¡He visto tres veces la carrera de MotoGP en Phillip Island!

¡He visto tres veces la carrera de MotoGP en Phillip Island!

La carrera de MotoGP™ en Australia fue de las que cortan el aliento; de locos, a prueba de nervios. Fue como ver Moto3™ a 340mk/h.

Con diecinueve años de experiencia informando en Motorcycle News sobre el Campeonato del Mundo de MotoGP™, el comentarista de MotoGP™ Matthew Birt conoce bien los entresijos de la competición. En la temporada 2015 se une a motogp.com para traerte noticias exclusivas y su opinión desde el corazón del paddock.

Desde el domingo pasado he visto la épica carrera de MotoGP™ en Phillip Island tres veces.

Incluso sabiendo exactamente lo que pasó, cada vez que vuelvo a ver esas tres vueltas finales el corazón se me acelera.

La última vez que tuve esa sensación fue cuando Valentino Rossi y Jorge Lorenzo se enzarzaron en una titánica batalla en el GP de Cataluña de 2009.

Uno sabe que ha sido testigo de una tremenda batalla cuando hasta una estrella de Hollywood como Ewan McGregor aparece inmediatamente en las redes sociales expresando su admiración por una carrera que será recordada durante generaciones.

Marc Márquez, Jorge Lorenzo, Andrea Iannone y Valentino Rossi nos dejaron a todos sin aliento con un duelo sin respiro que, no sólo reafirma nuestro amor por las carreras de MotoGP™, sino que también demuestra por qué éste es el más grande de los deportes de motor.

En pista teníamos a cuatro de los mejores pilotos del mundo empujándose entre ellos hasta el absoluto límite. Ha sido como ver una carrera de Moto3™ a 340km/h.

Ha sido una combinación de equilibrio perfecto entre el talento más refinado y el máximo control de la agresividad, una magnífica batalla que no ha rebasado los límites de la deportividad o entrado en momentos de verdadero peligro; y con más de 50 adelantamientos entre los cuatro del grupo de cabeza. Algunos se lograron por potencia pura y dura; otros fueron maniobras aparentemente imposibles que surgieron de la nada.

Y una de ellas resultó tan audaz que dudo que volvamos a verla jamás. Más tarde volveré a este punto.

Sólo con esas 27 vueltas se podría escribir un libro, pero intentaré ser rápido en la descripción del desenlace de la fantástica lucha a cuatro en el grupo de cabeza.

La última vuelta de Márquez era un final a la altura del espectáculo que se había visto durante la carrera. Comenzó a casi siete décimas de Lorenzo y todavía teniendo que pasar a Iannone antes de pensar siquiera en acosar a su compatriota de Yamaha. Parecía que la partida había terminado.

Lorenzo es un maestro controlando la distancia en cabeza de carrera; con la pista libre y una primera plaza relativamente cómoda, parecía que la lucha por la victoria estaba resulta; no para Márquez...

Sólo un gran campeón del mundo, porque ciertamente lo es, puede hacer una fenomenal última vuelta como ésa.

Después de una temporada llena de errores y malos tragos en la que no ha podido retener el título, todavía es capaz de ofrecer destellos de genialidad; y esa última vuelta fue otro de sus grandes momentos de inspiración.

No es sólo el registro de 1’29.280 que sería el más rápido de la carrera, sino que rodó más de un segundo más rápido… ¡que cualquier otro piloto en pista!

No todos los días se ve una última vuelta con semejante ritmo y compostura; e incluso el propio Márquez se perdía a la hora de explicar cómo lo había conseguido.

La decepción de Lorenzo por verse superado se diluyó rápidamente cuando supo que la tenacidad de Iannone había prevalecido frente a la insistencia de Rossi en la última vuelta.

La derrota resultaba más digerible sabiendo que Iannone le había quitado tres preciosos puntos a Rossi y abrazó al Iannone como a un hermano reencontrado en más de una ocasión en el parque cerrado y de nuevo en el set de las entrevistas para la televisión.

Indudablemente, Iannone hizo la carrera de su vida hasta ahora en MotoGP. Su rendimiento parecía de otro mundo y si continúa así, el selecto club de los extraterrestres tendrá que dar la bienvenida a un quinto miembro.

Iannone ha pasado de ser un diamante en bruto a una pieza cada día mejor pulida. El piloto con apariencia de estrella del rock rebelde ha sumado consistencia y capacidad de concentración para terminar cargando con la responsabilidad de representar en parrilla a uno de los principales fabricantes del campeonato. Ahora es más «Joe, el Maduro» que «Joe, el Maníaco»; hasta ha trabajado a fondo en la sombra para mejorar su nivel de inglés. También se ha refinado notablemente en la pista, terminando entre los cinco primeros en doce carreras este año, incluyendo tres podios. 

El pasado domingo en Australia, sin embargo, recordó a todo el mundo por qué le apodan «El Maníaco».

En los primeros compases de la carrera sobrevivió al impacto de una gaviota cuando salía de Lukey Heights hacia la curva 10.

Cuando quedaban tres vueltas mató dos pájaros de un tiro con un adelantamiento sobre Márquez y Rossi que sólo un piloto como Iannone hubiera contemplado la posibilidad de intentar.

Márquez y Rossi son dos de los pilotos más agresivos y con mayor sangre fría que hemos conocido.

Ambos se estaban empleando a fondo para adelantarse entre ellos, así que cuando Iannone apareció por el interior de ambos en la vuelta 25, su ataque resultó tan brillantemente insano que casi necesibatas rebobinar la acción en pantalla para creerte lo que estaban viendo tus ojos.

Juro que seré el primer hombre sobre Marte antes de que volvamos a ver a nadie adelantar a Márquez y Rossi de esa forma en ese mismo punto.

Bueno… ¿y Rossi?

Por segunda vez en tres carreras ha perdido unos puntos cruciales en la última vuelta. En Aragón fue Pedrosa y en esta ocasión ha sido Iannone quien le ha sacado de un podio al que no conseguía subir por segunda vez esta temporada.

Un cuarto puesto puede parecer una escasa recompensa para otra increíble lucha de Rossi. Nunca llegó a liderar la carrera, pero ciertamente lo dio todo en la pista. Sin embargo, una vez Iannone se hizo con la tercera plaza a tres curvas del final, ni siquiera Rossi pudo tomar represalia alguna.

La Ducati GP15 era un misil en la recta y hubo momentos en los que, comparados con Iannone, parecía que Rossi y Lorenzo estuvieran pilotando una Moto2.

Pero reducir la actuación de Iannone a la enorme potencia del motor de la Desmosedici constituiría una falta de respeto a su pilotaje.

Todo esto frustró a Rossi más incluso que la oportunidad de superar a Lorenzo que acababa de escapársele entre los dedos, aunque éste último redujo su ventaja a sólo once puntos.

La temperatura será agobiante este fin de semana en Malasia, pero más caliente aún estará aún el duelo entre Rossi y Lorenzo.

Etiquetas:
MotoGP, 2015, PRAMAC AUSTRALIAN MOTORCYCLE GRAND PRIX, Marc Marquez, Andrea Iannone, Jorge Lorenzo, Loris Capirossi

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