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Héroes locales: Jerez, epicentro de una revolución

Héroes locales: Jerez, epicentro de una revolución

El circuito andaluz ha sido desde 1987 enclave perfecto para escenificar el milagro del motociclismo español en el Campeonato del Mundo.

A principios de la década de 1980 el panorama deportivo del motociclismo en España estaba a punto de experimentar una revolución pero, visto desde la perspectiva de la época, los éxitos conseguidos desde entonces resultaban, simplemente, imposibles de imaginar.

Hasta entonces, sólo Ángel Nieto y Ricardo Tormo se habían proclamado campeones del mundo en las categorías de 50 y 125cc. Es cierto que Víctor Palomo también había ganado el trofeo FIM 750cc en 1976, justo un año antes de convertirse la categoría en Campeonato del Mundo, pero el suyo sería un triunfo de carácter excepcional con una moto preparada por Sonauto, el importador francés de Yamaha. El Gran Premio de España se celebraba desde 1969 en el Jarama, el único circuito permanente capaz de acoger una ronda del Campeonato del Mundo en todo el territorio nacional.

Sin embargo, la aparición del proyecto del Circuito de Jerez coincidió con el creciente interés de los fabricantes japoneses por el mercado español de la motocicleta, un hecho que estuvo directamente relacionado con la evolución de los pilotos españoles en la categoría de 250cc.

Sito Pons, actualmente mánager del equipo Páginas Amarillas HP 40 en Moto2™ y padre de los pilotos Edgar y Axel Pons, había ganado ya el GP de España en Jarama en 1984 sobre la montura diseñada por el ingeniero español Antonio Cobas (denominada Kobas) y se subía por primera vez a una Honda NSR 250 satélite en 1986. 

Ese mismo año Jerez se estrenó como circuito permanente de un Campeonato de España que, con las excepciones de Jarama y Calafat, se había disputado siempre sobre carreteras, parques y vías públicas, además de polígonos industriales.

Pons pasaría a formar parte de la élite del «cuarto de litro» con el subcampeonato del mundo tras Carlos Lavado en el segundo título del venezolano en 1986, al tiempo que Carlos Cardús (tío del ex piloto de Moto2™ Ricky Cardús) también recibiría el apoyo de Honda en Campeonato del Mundo y otro tanto ocurriría con Juan Garriga de la mano de Yamaha.

En la categorías de 80 y 125cc, feudo de Nieto y Tormo décadas atrás en 125 y 50cc, la marca catalana Derbi estaba a punto de vivir una nueva era dorada con sus «balas rojas» preparadas por el mago de los motores Francisco Tombas, combinadas con una nueva generación de pilotos encabezados por Jorge Martínez «Aspar» y al que siguieron Manuel «Champi» Herreros, Julián Miralles o Álex Crivillé a los 17 años de edad.

El primera edición del Gran Premio de España que acogió el Circuito de Jerez se celebró en 1987 y, además de recibir una extraordinaria acogida de los incondicionales de las carreras locales que desde hacía décadas se celebraban en las calles de Jerez de la Frontera, también tuvo a sus primeros pilotos españoles en el podio.

Garriga fue tercero en la carrera de 250cc por detrás de Martin Wimmer y Luca Cadalora, su primer podio en el Campeonato del Mundo. Por su parte, «Aspar», Crivillé y Miralles acapararían el podio de la extinta categoría de 80cc. Pero aquello no había hecho más que empezar.

La ronda de 1988 en Jerez acogió el Gran Premio de Portugal, también llamado entonces GP de la Expo92, y los pilotos españoles tampoco dejaron escapar la oportunidad de ganar de nuevo ante su público. Garriga lograba su primera victoria en GP y se situaba apenas un punto por detrás de Pons en la provisional de 250cc.

Nunca hasta entonces había habido dos pilotos españoles liderando la categoría intermedia y aquella misma temporada Pons saldaría con el primero de sus dos títulos mundiales en 250cc la cuenta pendiente del motociclismo español en el «cuarto de litro».

Desde que el malogrado pionero español Santiago Herrero había perdido la vida en el TT de la Isla de Man en 1970, después de haber luchado por el título el año anterior al manillar de la legendaria Ossa monocasco con motor monocilíndrico, tuvieron que pasar casi 20 años hasta ver esta meta cumplida. Garriga sería finalmente subcampeón en lo que entonces supuso el mayor éxito del motociclismo español de todos los tiempos en el Campeonato del Mundo.

Los dos títulos mundiales logrados por «Aspar» en 80 y 125cc sobre las Derbi esa misma temporada imponiéndose a Honda en el «octavo de litro» (el último doblete de la historia tras el de Freddie Spencer en 1985), además de subcampeonato de 80cc de Crivillé, hicieron de 1988 una temporada de ensueño en el que sólo el título de 500cc escapó a los pilotos españoles. En plena era dorada de los pilotos norteamericanos y australianos, el «medio litro» seguía siendo aún inalcanzable.

Después de semejante éxito, la cita del GP de España en Jerez a partir de 1989 comenzó a esperarse como la gran fiesta del motociclismo español y desde entonces acuden cada año más de cien mil espectadores. Las victorias del Herri Torrontegui en 80cc y Crivillé en 125cc se sumaron entonces al podio de Pons y la remontada del 24º al cuarto de Garriga tras quedarse sin embrague al formar parrilla en 250cc.

Aunque el piloto barcelonés de valentía sin fin no subió al podio aquel día, terminaría recibiendo mayores honores del público de Jerez que el propio ganador de la carrera. El público de Jerez siempre ha sido extraordinariamente justo con los pilotos, fueran o no de casa.

La temporada de 1989 terminaría viendo a Pons ganar su segundo título de 250cc, a Crivillé el de 125cc sobre la montura española JJ Cobas a los 19 años de edad como el más joven de todos los tiempos en aquel momento, y a Champi Herreros el último de la historia en la categoría de 80cc con Derbi.

Aunque tanto Pons como Garriga habían corrido en 500cc en 1985 y 1986 con Suzuki y Cagiva respectivamente, la cita del GP de España en Jerez de 1990 fue testigo de la primera carrera de Pons y Garriga en 500cc con Honda y Yamaha en el circuito andaluz; un absoluto acontecimiento para los entusiastas locales de la época.

«Aspar» logró la victoria en 125cc sobre la JJ Cobas, pero no hubo más españoles en el podio en aquella ocasión y tardarían cierto tiempo en volver a él. Pons y Garriga habían emprendido aquella temporada la difícil empresa de lograr el éxito en 500cc frente a Eddie Lawson, Wayne Gardner,  Wayne Rainey, Kevin Schwantz o Michael Doohan. En 250cc Cardús recogió el testigo y luchó aún en 1990 hasta la última carrera contra John Kocinski.

Ese momento también coincidió con la explosión de los pilotos italianos, liderada por Luca Cadalora en 250cc y por Loris Capirossi en 125cc, a los que seguirían en los años siguientes Max Biaggi, el desaparecido Doriano Romboni, Alessandro Gramigni, Valentino Rossi o Marco Melandri, por mencionar a algunos.

El GP de España en Jerez continuó siendo una fiesta para los aficionados españoles a pesar de la falta de pilotos locales en lo alto del podio, pero el espectáculo estaba de nuevo a punto de ir en aumento de forma exponencial.

Garriga continuó recibiendo el calor del público en Jerez como ningún otro piloto español de su época y se retiró al final de la temporada de 1992 habiendo saboreado la dulzura del podio. Durante sus tres temporadas en 500cc resultó el mejor piloto europeo, aunque por detrás de los intocables americanos y australianos.

Tras un par de preocupantes lesiones, Pons se retiró definitivamente al final de la temporada de 1991 sin conseguir subir al podio, aunque el suyo sería un legado que todavía perdura en la categoría reina.

El mánager español puso su estructura al servicio de una nueva generación de pilotos españoles en 500cc. El primero en subirse a la Honda NSR500 fue Álex Crivillé, que lograría su primer podio en su tercera salida y la primera victoria en la octava unas semanas después, pasando por un épico final con caída en la ronda de Jerez cuando luchaba por el podio.

La marcha de Crivillé en 1994 al equipo HRC como compañero de Doohan supuso un nuevo hito de los pilotos españoles, ya que el de Seva fue el primero en ocupar una plaza en el equipo de fábrica de Honda; algo que en la actualidad parece normal con Marc Márquez y Dani Pedrosa.

En el garaje de Pons llegaría el turno de Alberto Puig, que consiguió en 1995 su primera victoria en 500cc en, ¿adivinas en qué circuito?; efectivamente, en Jerez. El mánager barcelonés también hizo ganador en 500cc a otro de los pilotos españoles más carismáticos de la época, Carlos Checa.

La pista andaluza se había convertido en una fiesta anual, pero además en la categoría reina. Crivillé dio al público de Jerez la victoria en 500cc en 1997, 98 y 99, éste último año logrando el primer título 500cc del motociclismo español.

En la ronda española de la temporada 2000, incluso Emilio Alzamora dio al público de Jerez la victoria en 125cc que no había podido conseguir en todo el año anterior en su camino al título del «octavo de litro».

A partir de entonces, en Jerez lograron ganar los pilotos españoles llamados a lograr grandes éxitos en los años siguientes, con podios y victorias de Héctor Barberá, Fonsi Nieto, Dani Pedrosa, Álvaro Bautista, Jorge Lorenzo, Sete Gibernau, Pol Espargaró, Nico Terol y muchos otros hasta llegar a Maverick Viñales, repartidos además en todas las categorías.

El GP de España ha seguido dando jornadas de gloria hasta llegar a las victorias de Lorenzo en MotoGP™ en 2010, 2012 y 2015, o las de Pedrosa en 2008 y 2013, además de la de Márquez en 2014. Los pilotos españoles disfrutan en los últimos años del resultado de un apoyo incondicional al motociclismo de velocidad, pero puede que haya varios factores que hayan influido en ello.

En las tres últimas décadas se han construido en España los circuitos de Barcelona – Catalunya, Albacete, Valencia, Cartagena, Almería, Castellolí, Alcarrás, Aragón y Navarra, mientras el Jarama sigue acogiendo exhibiciones clásicas de motos de GP. Las copas promocionales han lanzado las carreras deportivas de incontables pilotos. No menos lo fue la trasformación del antiguo Campeonato del España, primero en el Open Ducados abierto a otras nacionalidades y más tarde con el CEV instaurado en la década de 1990; y que hoy en día es el FIM CEV Repsol.

Sin embargo, una gran parte de todo ello comenzó en Jerez…

Etiquetas:
MotoGP, 2016, GRAN PREMIO RED BULL DE ESPAÑA

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