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Héroes locales: Un día para recordar

Héroes locales: Un día para recordar

Los pilotos franceses vuelven cada año a darlo todo en Le Mans para ofrecer inolvidables actuaciones a su público.

El motociclismo galo ha dado multitud de pilotos, campeones, constructores y figuras relevantes al Campeonato del Mundo. Concretamente en Le Mans, cinco han sido los pilotos franceses que ha conseguido la victoria a lo largo de la historia; el primero de ellos Jean Aureal en la categoría de 125cc en 1969.

Una década después sería Guy Bertin quien se alzase con el triunfo en el «octavo de litro», al tiempo que su compatriota Patrick Fernandez lo hiciera ese mismo año en 350cc. Más recientemente, Mike Di Meglio ganaría en 125cc de nuevo en 2008, siendo el triunfo más creciente de un galo corriendo en casa el de Louis Rossi en Moto3™ en 2012.

No pueden, sin embargo, olvidarse otras victorias locales en el GP de Francia más allá del trazado de Le Mans, destacando especialmente la edición de 1982 celebrada en Nogaro, donde Jean Claude Selini, Jean-Louis Tournadre y Jean François Baldé se hicieron con el triunfo en las categorías de 125, 250 y 350cc respectivamente.

A finales de los años 70 y comienzos de la década de 1980, la trágica desaparición de toda una generación de figuras francesas de la velocidad, entre las que se encontraron Patrick Pons, el propio Fernandez u Olivier Chevallier, dejó a Christian Sarron como uno de los pocos pilotos galos suficientemente competitivos en el Campeonato del Mundo.

Christian Sarron, icono de una generación

Después de una accidentada experiencia en 500cc, el mayor de los hermanos Sarron ganó el título de 250cc en 1984. En su vuelta al «medio litro» con el equipo Sonauto –importador oficial de Yamaha en Francia-, se convertiría a partir de 1985 en el único piloto europeo capaz de competir al nivel de los mejores americanos y australianos en los años siguientes.

Aparte del título de 250cc en 1984, otro gran momento de gloria para Sarron llegó en el GP de Alemania de 500cc en 1985. En una carrera declarada en lluvia en el rapidísimo circuito de Hockenheim, Christian realizaba una pésima salida mientras el legendario Freddie Spencer escapaba en cabeza de carrera.

Sin embargo, Sarron recuperó posiciones a un ritmo vertiginoso bajo la lluvia hasta alcanzar a Spencer, rebasarle por el exterior junto a un piloto doblado en la curva anterior a la entrada en meta para hacerse con el liderato y ganar la carrera a continuación por un margen superior a diez segundos.

Sarron nunca volvió a ganar a los americanos en el «medio litro», pero sí estuvo esporádicamente en el podio hasta su retirada al final de la temporada de 1990. Entre tanto, otro de sus mayores éxitos llegó en 1988 cuando el galo firmó una serie de cinco pole position consecutivas en 500 en Austria, Holanda, Bélgica, Yugoslavia y su ronda local en Paul Ricard.

En la temporada de despedida de Sarron en 1990, después de ser tercero en la clasificación de 1989 por detrás de Lawson y Rainey pero delante de Schwantz, el galo estuvo acompañado por una nueva estrella francesa llamada a ocupar su lugar, Jean Philippe Ruggia, que lograría subir al podio de 500 en Bélgica aquel mismo año pero que terminaría volviendo a los 250cc en los años siguientes.

El título francés del «cuarto de litro» conquistado en 1984 no tendría continuidad en los siguientes ganadores franceses, como fueran Dominique Sarron (hermano menor de Christian) o el propio Ruggia, pero a finales de la década de los noventa el francés Olivier Jacque volvería a ganar el título de 250cc con Yamaha.

El joven Jacque surgido de las competiciones de ciclomotores y se convertiría a mediados de los 90 en uno de los pilotos más rápidos del «cuarto de litro», y de la mano del equipo Yamaha Tech 3 se haría en el año 2000 con el título en la última carrera de la temporada en Australia por unas increíbles 14 milésimas de segundo sobre su propio compañero de equipo, el japonés Shinya Nakano. Aquella temporada Jacque también subiría al tercer peldaño del podio en el GP de Francia en Le Mans junto a los japoneses Ukawa y Nakano.

Ya en la categoría reina, Jacque volvería a ser protagonista de dos momentos memorables para el motociclismo francés. En el GP de Alemania de MotoGP™ en 2002 consiguió la última pole position de la historia al manillar de una montura de 500cc con motor de «dos tiempos», compitiendo ferozmente en carrera por arrancar la última victoria a las nuevas y poderosas «cuatro tiempos» de 1.000cc. Desafortunadamente, en las vueltas finales Jacque sería arrastrado por Alex Barros, precisamente sobre otra 500, en la caída del brasileño cuando ambos rodaban primero y segundo.

Ya sobre una Kawasaki de MotoGP™ en 2005, Jacque volvería a dar una lección de pilotaje bajo la lluvia en el GP de China, donde doblegó a toda la parrilla con su ritmo excepto al ganador Valentino Rossi.

Las figuras más destacadas del motociclismo francés en los últimos años de la categoría reina habían sido Mike Di Meglio, Randy De Puniet o Sylvain Guintoli aunque ninguno de ellos ha conseguido éxitos reseñables. No obstante, Di Meglio ganaría el título mundial de 125cc en 2008, Guintoli el de WorldSBK en 2014 y De Puniet ganaría cinco carreras de 250cc y lograría subir al podio de la MotoGP™ en dos ocasiones a lo largo de una dilatada carrera con Kawasaki, Honda, Ducati y Suzuki.

En Moto2™ el público galo disfrutó de una temporada memorable en 2015. Johann Zarco lograba reeditar en 2015 con el título de Moto2™ los días de gloria de los pilotos franceses en la categoría intermedia, logrando en el proceso nada menos que ocho victorias y un récord de doce podios consecutivos.

En Moto3™, la última victoria francesa se remonta a la prueba inaugural de la temporada 2015 en el GP de Qatar, cuando Alexis Masbou logró imponerse a una jauría de pilotos en la que los nueve primeros clasificados entraron en meta separados por menos de un segundo.

Anteriormente, en 2012, en Le Mans se vivió un imborrable episodio para el motociclismo galo. En una carrera condicionada por el mal tiempo y la lluvia, el local Louis Rossi justificó una vida de esfuerzo en las carreras al conseguir la victoria ante su público contra todo pronóstico. La imagen del podio bajo la lluvia con el público cantando al unísono La Marsellesa pertenece ya a la épica moderna del Campeonato del Mundo.

Los constructores franceses

En el apartado técnico, los diseñadores y constructores franceses han llevado a pista máquinas de ingenioso diseño que nunca pasaron desapercibidas. Durante la década de los años 80, Alain Chevallier (hermano Olivier, el piloto fallecido en 1980) puso en pista una «medio litro» de diseño propio, impulsada por un motor Suzuki y con el belga Didier de Radigues como piloto; el primer embrión de la mítica Cagiva.

Los nostálgicos tampoco podrán olvidar las creaciones de Claude Fior en 250 y 500cc en el mismo periodo, pilotada la última por el malogrado Marco Gentile. Sin embargo, la montura francesa más exótica y relevante de la época resultó ser el proyecto elf.

Gracias al mecenazgo de la petrolera francesa y el apoyo de Honda, André de Cortanze dio vida a cinco versiones distintas de la mítica elf de GP, plasmando en ellas sus teorías sobre el centro de gravedad (con diseños que ubicaban el depósito de combustible por debajo del asiento del piloto).

Otra de las particularidades de la Elf estaba en sus sistemas alternativos de suspensión (monobrazos en ambos trenes), cuya patente del trasero terminaría aplicando Honda en sus NSR250 y NSR500V en los años siguientes, además de en varias de sus V4 de 750cc matriculables. El británico Ron Haslam fue el encargado de pilotar distintas versiones de esta innovadora montura.

En el ámbito de los equipos, la escudería gala Tech 3 ha realizado un excepcional trabajo en las últimas dos décadas. No sólo se ha convertido en el equipo satélite de referencia en la categoría de MotoGP™, sino que incluso participa en Moto2™ con una montura de diseño propio, la Mistral 610, una de las pocas alternativas técnicas en la categoría intermedia a Kalex. La Mistral venció incluso el GP de Catalunya de 2010 con el japonés Yuki Takahashi. 

Nuestros días

De vuelta a la actualidad, la llegada de Loris Baz en 2015 procedente de WorldSBK ha hecho recuperar al público francés la esperanza de ver a uno de los suyos luchando por el podio de MotoGP™. De momento, el mejor resultado de Baz en sus dos temporadas en la categoría reina se remonta al GP de San Marino del pasado año, donde tras una complicada carrera de bandera a bandera se hizo con una impresionante cuarta plaza al manillar de una Yamaha de reglamento Open.  

En esta ocasión, Loris Baz (Avintia Racing) será el único piloto local en la parrilla de la categoría reina, pero en Moto2™ contarán nada menos que con el campeón en título de la categoría Johann Zarco (Ajo Motorsport), además del wildcard Lucas Mahias (Promoto Sport), de nuevo al manillar de la exótica Transfiomers, que rinde tributo en su diseño a las creaciones de Fior décadas antes.

En Moto3™ la representación local correrá a cargo de nuevo de Alexis Masbou (Peugeot MC Saxoprint) y Jules Danilo (Ongetta-Rivacold), aunque la mayoría de las miradas estarán puestas en la nueva esperanza francesa en el Campeonato del Mundo, el joven Fabio Quartararo (Leopard Racing).

Adicionalmente, en Le Mans saldrá como invitado el local Enzo Boulom (Procercasa – 42 Motorsport), que participa esta temporada en el FIM CEV Repsol y que también participaba en calidad de invitado en el pasado GP de España en Jerez.

En cierta forma, el GP de Francia no espera un desorbitado dominio de los pilotos locales, pero todos ellos trabajan al máximo por convertirse en objeto de orgullo para el entendido público local. 

Etiquetas:
MotoGP, 2016, MONSTER ENERGY GRAND PRIX DE FRANCE, Johann Zarco, Loris Baz

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