Compra de entradas
Compra de VideoPass
News
17 días Hace
By Nick Harris

La lección que aprendí: escoger el momento correcto

El excomentarista de MotoGP™ reflexiona en torno a una lección de vida que aprendió en el Autódromo de Brno

Mi primera visita a Brno se produjo cuando todavía estaba presente el Telón de Acero, que separaba icónicamente la Europa Occidental (Bloque Capitalista) y la Europa Oriental (Bloque Comunista). La experiencia fue impactante, pero aprendí una cosa por encima del resto: es necesario encontrar el momento correcto cuando quieres hacer una pregunta difícil.

El sudafricano Jon Ekerold era simplemente el piloto más duro que he conocido. Llegaba a Brno con la opción de llevarse el título Mundial de 350cc en 1980 tras una temporada luchando con Toni Mang. Ekerold lideraba el campeonato, pero sus dos mecánicos no pudieron acceder al país Checo, por aquel entonces comunista, debido a sus pasaportes sudafricanos: él lo hizo gracias al pasaporte noruego que heredó de su padre.

Salía desde la primera línea y yo ya estaba preparando los titulares para la celebración de la corona. Comandaba la carrera, pero se le rompió un pistón y Mang tomó el liderato. A falta de una vuelta, todavía estaba situado tercero e iba a ser campeón, mas siguió perdiendo posiciones hasta ser décimo. El título se decidiría la semana posterior en Nurburgring.

Llegó al box enfadado. Todo el mundo se dio cuenta de que no era un momento para hablar y hacer preguntas, aparte de un hombre con la camiseta de Motor Cycle Weekly, yo mismo lancé una pregunta. No fue el momento: decir que no estuvo contento con mi pregunta es poco. Recibí la bronca de un piloto que había dedicado su vida a lograr un campeonato, y acababa de perder una posibilidad de conseguirlo.

En Nurburgring, Ekerold me llamó y yo me acerqué. Se disculpó por su engado y me confesó que fue injustificado e injusto con alguien que solo intentaba hacer su trabajo.

Yo pude escribir mi historia cuando derrotó a Mang y se convirtió el Campeón.

Gracias Jon, es una lección que nunca olvidaré.

Recomendado