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8 días Hace
By Nick Harris

Un tiempo de maduración digno de un buen vino francés

El excomentarista de MotoGP™ Nick Harris reflexiona tras los primeros triunfos de Fabio Quartararo en la categoría reina

Dicen que hay que dejar madurar el buen vino francés durante unos años para disfrutar de su mejor momento. Hemos esperado 5 años para que Fabio Quartararo, de 21 años, madure y, como el sabor del vino, la espera ha valido la pena.

En 2014, en Le Mans, los medios franceses hambrientos de éxito me dijeron que habían descubierto al próximo Valentino Rossi. Su larga espera y la búsqueda no solo de un ganador francés de Grandes Premios de la categoría reina sino del primer campeón mundial francés de la categoría reina había terminado. Habían encontrado a su hombre para pasear la bandera tricolor en el escenario deportivo más difícil de todos. Comprendí cómo se sentían. Habían pasado 33 años desde que Barry Sheene había llevado a Gran Bretaña al éxito mundialista en la categoría reina y 15 años antes Regis Laconi había subido al primer escalón del podio en Valencia.

Quartararo, un doblete diabólico para soñar

Fabio Quartararo acababa de cumplir 15 años en Le Mans y yo estaba muy impresionado. Ganó la carrera del Campeonato del Mundo Junior FIM de camino a su segundo título mundial consecutivo. No fueron tan impresionantes mis intentos de hablarle en francés en la rueda de prensa posterior. Como cabía esperar, su inglés había mejorado mucho más que mi mejorable francés cuando llegó a Qatar 10 meses después para su tan esperado debut en el Campeonato del Mundo de Moto3™. Todavía tenía 15 años y el mundo entero estaba a sus pies.

Fue una gran carrera bajo los focos para iniciar su andadura en el Mundial. Todo un adolescente, terminó 7º, pero a menos de 8 décimas del ganador de la carrera, el francés Alexis Masbou. Dos semanas después terminó 2º en Austin detrás del que acabaría siendo campeón mundial, Danny Kent. Cuando consiguió la 'pole' en las dos primeras carreras europeas, en Jerez y Le Mans, todo el runrún en torno al próximo Rossi o Márquez parecía justificado. La única pregunta era cuándo llegaría esa primera victoria en un Gran Premio. Nunca lo logró en la categoría de Moto3™.

"¿Qué hay mejor que competir con tu ídolo?"

Todas esas expectativas y el optimismo comenzó a desvanecerse en medio de una nube de lesiones y maquinaria no competitiva. Todavía había atisbos de brillantez, pero después de dos años, el siempre creciente Fabio dio el salto al Campeonato del Mundo de Moto2™ en 2017 pilotando para el equipo de Sito Pons. Recuerdo a Sito, un doble Campeón del Mundo y uno de los Team Manager con más experiencia, diciéndome que el adolescente francés tenía un talento fantástico y un porvenir asombroso. Lamentablemente, no funcionó para ninguno de los dos y separaron sus caminos al final de la temporada. Resultó ser el punto de inflexión en una carrera que prometía mucho pero que no iba a ninguna parte. Al montar la Speed Up, de repente ese viejo brillo y la confianza regresó culminando en la tan esperada primera victoria en el Gran Premio de Catalunya que incluyó la 'pole position' y la vuelta rápida. Le siguió un segundo triunfo en Assen y, finalmente, terminó 10º en el campeonato.

A pesar del cambio de rumbo en su carrera, yo, sinceramente, y creo que muchos otros, nos sorprendimos cuando el nuevo equipo Petronas Yamaha SRT contrató a Fabio para unirse al campeón mundial de Moto2™ de 2017, Franco Morbidelli, para hacer su debut en MotoGP™. Ellos sabían exactamente lo que estaban haciendo. Menudo debut el que firmó en la categoría reina el año pasado. Siete podios, Rookie del Año y 5º en el Campeonato del Mundo. Lo único que faltaba era la primera victoria en un Gran Premio de la categoría reina. No tuvimos que esperar mucho tiempo para ese momento mágico cuando la temporada 2020 finalmente se puso en marcha en Jerez la semana pasada. Luego volvió a repetirlo una semana después bajo el sofocante calor que imperaba en el trazado andaluz.

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Al igual que ese buen vino francés, la espera para que madurara valió la pena y todavía hay mucho más por venir. Brindaré con una copa por esos periodistas franceses que hace 6 años me adelantaron qué podía esperar, aunque nos llevó un poco más de tiempo del que habíamos previsto.

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