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13 días Hace
By motogp.com

“¿Trabajar en MotoGP™? Es cuestión de perseverancia"

Amy se convirtió en periodista para vivir el deporte de motor de primera mano. Hoy es una de las reporteras más conocidas del paddock.

Amy Reynolds es una cara que los fans de MotoGP™ conocen bien. Siempre con un micrófono en la mano, es la enviada de motogp.com y FOX Asia para cubrir lo que ocurre en el pit lane, además de ser la presentadora de 'Piece of the Week', una de las columnas dedicadas al campeonato disponibles en la página de Facebook de MotoGP™. Durante los Grandes Premios, Amy está ocupada buscando historias en el paddock, captando lo que sucede dentro de los boxes y entrevistando después a los pilotos y jefes de equipo.

Su imborrable sonrisa esconde los desvelos que experimentó antes de convertirse en uno de los rostros icónicos en el campeonato sobre dos ruedas más prestigioso del mundo. Pero empecemos por el principio, desde que Amy se planteó la idea de convertirse en reportera: "Mi padre era un gran aficionado a la Fórmula 1 pero yo me interesé por el deporte de motor siendo ya adolescente". En esos años, cuando tuvo que decidir sobre su futuro, comenzó a evaluar la posibilidad de compaginar pasión y estudio.

“Siempre he admirado a Suzi Perry, (periodista británica especializada en motor, ndr). Me gustaban sus entrevistas y pensé que sería un buen trabajo. Entonces decidí estudiar periodismo y radiodifusión, eligiendo el deporte de motor como especialidad”. Durante los años que Amy estuvo en la universidad, trabajó como azafata, lo que le brindó la oportunidad de conocer el paddock de distintas disciplinas deportivas.

Después de graduarse, trabajo como Monster Energy Girl en MXGP. Al final de la temporada se le ofreció la oportunidad de presentar uno de los eventos de cuatro ruedas más importantes del Reino Unido, pero a menos de un mes de su gran debut como presentadora se produjo un giro en los acontecimientos: “Conducía una motocicleta por primera vez en mi vida y en poco más de una hora me rompí una pierna y me disloqué un tobillo. Con la fecha del evento acercándose, decidí ir al hospital para pedir que me quitaran el yeso. Tenía 10 días para volver a caminar pero, a pesar de todo, logré debutar como presentadora”.

La siguiente temporada Amy regresó a las pistas de tierra del MXGP, pero como reportera. "La reportera de pit lane que había tomó otro camino, así que me ofrecieron el trabajo. Muchas cosas las he aprendido sobre el terreno y no en la universidad, pero tener una licenciatura en periodismo me ha permitido subrayar que realmente merecía ese trabajo. Además, el motocross es una disciplina que me encanta porque abarca todo lo que más me gusta del deporte de motor y se desarrolla en un entorno limitado e informal donde es muy fácil relacionarse y hacer amistad con las personas implicadas. Pero después de una temporada como Monster Energy Girl y tres más como reportera de pit lane sentí la necesidad de dar un paso adelante”. Y la oportunidad llegó a través de un correo electrónico.

“El director de comunicaciones de Dorna Sports se puso en contacto conmigo. Dijo que había visto lo que estaba haciendo en MXGP y que le había gustado; me propuso un proyecto en el que tendría un papel inédito en el paddock de MotoGP™. Después de hablar de los detalles, hice una prueba en el GP de Valencia, la última cita de la temporada, y al día siguiente el trabajo era mío”.

Y así, desde principios de 2015, Amy se ha embarcado en el cometido de narrar todas las pruebas del Campeonato del Mundo de MotoGP™. “Los recuerdos más divertidos que tengo son del primer año, todo era nuevo para mí, el método de trabajo, los circuitos, los protocolos... Me impactó la cantidad de gente que trabajaba en este campeonato en comparación con el paddock de motocross, donde yo era la única reportera en la pista”. Pero en este trayecto profesional, Amy ha encontrado dos compañeros de viaje muy especiales: Nick Harris y Matt Birt. “Son veteranos de este campeonato, y sobre todo el primer año, estaban contentos de enseñarme nuevos lugares y de compartir conmigo las peculiaridades de los países que acogen este deporte”.

A veces puede ser difícil contar lo que sucede en la competición sin que se mezcle la simpatía que se pueda tener hacia un piloto en particular. En esto Amy confiesa que nunca ha tenido dificultades: "Muchos pilotos tienen mi edad, hemos crecido profesionalmente juntos, por lo que el hecho de no tener un favorito en el paddock creo que me ha permitido integrarme con mayor facilidad". Aunque hubo un episodio en el que le resultó difícil mantener el control: "En la lista de cosas que me propuse hacer cuando estaba en la universidad estaba entrevistar a Valentino Rossi antes de que se retirase, es un piloto al que admiro mucho, es parte de la historia de este deporte. ¡Y lo conseguí! Aunque recuerdo muy bien la primera vez que lo entrevisté - recuerda divertida - estaba muy nerviosa y lo primero que se me ocurrió decirle fue: ‘¿Conoces a Tony Cairoli?’ ¡Por supuesto que lo conocía!"

 Las entrevistas con los pilotos son una parte importante del trabajo de Amy quien, por su parte, pone todo su esfuerzo y pasión en obtener declaraciones relevantes. Los periodistas de otros medios suelen plasmar la calidad de su trabajo comentándolo en sus reportajes: "Cuando termino una entrevista y tengo la impresión de haber hecho un buen trabajo, es una sensación agradable, y más cuando veo que otros medios recogen las declaraciones. que he obtenido. Eso significa que he conseguido encontrar algo exclusivo, original y muy gratificante”.

No todas las entrevistas son satisfactorias, pero Amy evita centrarse en lo que no salió como quería: “Siempre pienso que cada día es un nuevo día. Pase lo que pase, no puedes frustrarte pensando en lo que salió mal, así que cierro ese capítulo, miro mi lista y me concentro en lo que viene después. Siempre he tenido la misma actitud hasta llegar aquí. Cuando la gente me pregunta: ‘¿cómo lo hiciste para llegar a MotoGP™?’ ‘¿Cómo te convertiste en presentadora?’ Puede parecer una tontería, pero cada vez que veía cerrarse una puerta en mi cara, seguía hasta que se abría otra. Todo es cuestión de perseverancia”.

Desde el momento en que eligió su camino, Amy dedicó tiempo a observar a quienes ya estaban haciendo el trabajo al que ella aspiraba: "Miraba lo que hacían muchos presentadores, y analizando el trabajo de cada uno de ellos he encontrado mi estilo". Hoy en día ella misma es seguida por miles de personas y a menudo recibe peticiones de consejo por parte de jóvenes que empiezan: "Me produce un cierto apuro dar sugerencias, porque aún hoy tengo mucho que aprender, pero con mucho gusto comparto mi experiencia porque a mí también me hubiera gustado poder contactar con los que ya estaban haciendo el trabajo de mis sueños; y también entiendo que cuando intentas hacer algo tan prestigioso, parece inalcanzable, volátil, imposible, hasta que no alcanzas las metas que ambicionas. Y hay un aspecto que Amy acoge con gran entusiasmo: "Es muy satisfactorio ver que hay una nueva generación de chicas que están interesadas en los deportes de motor y que lo ven como su futuro ambiente de trabajo".

La perseverancia y la profesionalidad han permitido a Amy hacer el trabajo con el que soñaba, incluso antes de lo que hubiera imaginado: “A los 24 años ya estaba en MotoGP™, nunca pensé que podría llegar tan joven, ahora que estoy aquí sueño con poder dedicar cada vez más espacio a las retransmisiones en directo, porque me encanta trabajar con mis compañeros y me gustaría crear aún más contenido juntos, ofreciendo cada vez más noticias e ideas a los espectadores".

En estas seis temporadas en MotoGP™ hay un lugar que ha marcado algunos momentos personales importantes para Amy: Mugello. “Oh, me encanta esta pista, cumplí 30 años y fue el primer circuito al que volví después de recibir la propuesta de matrimonio”. La celebración de este importante evento quedó truncada por la pandemia pero, también en este caso, Amy encontró una solución para dar el sí quiero, y lo hizo viajando a Inglaterra entre un GP y otro, sin perder jamás la sonrisa.

Cuando no está ocupada buscando historias exclusivas en el paddock, Amy pasa su tiempo con su marido, un entrenador personal y presentador de televisión con quien comparte la pasión por el deporte de motor. Pero, para aunar todos estos éxitos en el ámbito personal y profesional, existe una compañera inseparable que le ha permitido conseguir muchas metas y que la llevará a alcanzar muchas otras en el futuro: la perseverancia.

 

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