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17 días Hace
By motogp.com

"Trabajar con grandes profesionales me ha cambiado la vida"

La curiosidad llevó a Isabelle Larivière al paddock de MotoGP™ y desde 2009 es una referencia en el departamento de comunicación de la FIM

En la esencia de Women In MotoGP™ está la curiosidad por las historias de las profesionales que participan en este Campeonato acompañada de sus ganas de compartir sus experiencias. La combinación de estos dos elementos genera motivación, ganas de intentarlo, de inspirarse en mujeres que han transformado lo ordinario en extraordinario. Y la curiosidad es constante en la historia de Isabelle Larivière, que se ha encontrado, como ella misma explica: "Viviendo muchas vidas profesionales".

De niña, vio a su madre trabajar como enfermera a domicilio en Calais, al norte de Francia, y desde muy joven supo que seguiría sus pasos, pero con el añadido de ser bailarina: "Siempre he soñado con hacer al menos dos cosas a la vez", asegura con una sonrisa. "Soy una persona dinámica, siempre he tenido muchos intereses". Junto a estas dos aspiraciones profesionales, Isabelle ha cultivado su pasión por las motos: "Tenía dieciséis años cuando tuve mi primera moto, y me ha acompañado durante casi toda mi vida".

Tras terminar sus estudios de enfermería, empezó a trabajar junto a su madre y combinaron las décadas de experiencia de una con las habilidades tecnológicas de la otra: "Ese trabajo ha creado mi forma de vivir y de relacionarme con la gente. Lo que más me apasiona es dar y compartir con los demás".

Aunque le fascinaba su trabajo, después de veinte años como enfermera a domicilio, Isabelle buscaba un cambio que le permitiera tener una vida rutinaria para dedicar más tiempo a su hijo de siete años. El cambio que buscaba llegó bajo el árbol de Navidad en el año 2000 y se lo presentó su hermana, Helene, que era presidenta y fundadora de una agencia de comunicación especializada en motorsport con sede en París (Philip Morris International, Michelin, Team Proton KR, Dorna, Suzuki, BMW, etc.): "Me ofreció la posibilidad de trabajar en su agencia como asistente de relaciones públicas para el Campeonato del Mundo FIM MotoGP™ y me explicó que sería una gran relaciones públicas. Sabía que, aunque me embarcara en una carrera completamente distinta, podía contar con el apoyo de mi hermana. Acepté".

En tres meses, Isabelle había encontrado enfermeras para sus pacientes, se había trasladado a París y en marzo ya estaba en su primer viaje de negocios: a Welkom (Sudáfrica), sede del primer Gran Premio de 2001. "Estaba entusiasmada por viajar y me aventuré en un largo vuelo hacia lo desconocido. No tenía ni idea de lo que me esperaba y, hoy, digo que menos mal que no era consciente de todo porque podría haberme asustado. Hay gente que estudia durante años para llegar a MotoGP™ porque es lo máximo para los aficionados al motorsport, pero para mí fue diferente. Solo pretendía cambiar mi estilo de vida, por supuesto, descubrir cosas nuevas, pero no sabía lo que me iba a encontrar".

Helene aconsejó a Isabelle que se diera un año para aprender y ver si le gustaba el trabajo y encajaba en ese puesto: "Me dijo que debía ser una esponja: observar a los demás, ver cómo se movían para entender la dinámica. Fui como una gota de agua en el paddock: quizá nadie se fijó en mí al principio, pero no dejé pasar nada por alto".

Durante los dos años siguientes, Isabelle alternó su trabajo para la agencia con turnos en el hospital: "Quería tener una garantía en caso de que el nuevo trabajo no fuera bien, aunque nunca tuve mucho miedo porque ya tenía una profesión viable". Fueron años intensos para Isabelle, salpicados de cursos de formación y de la ilusión por conocer un nuevo sector: "Tuve la suerte de descubrir el mundo de la comunicación a través de los profesionales del sector y eso hizo que mi aprendizaje fuera mucho más rápido. Durante la primera temporada trabajé con el Proton Team KR, propiedad de Kenny Roberts".

Pasar de vivir en una pequeña ciudad a viajar por todo el mundo para seguir competiciones de motor fue impactante: "El primer año fue desconcertante a veces y me preguntaba qué estaba haciendo allí, qué se esperaba de mí, cómo podía contribuir en ese entorno. No fue hasta años después cuando me di cuenta de que había más similitudes de las que pensaba entre mi trabajo como enfermera y el motorsport. Hay muchas formas de cuidar a los demás".

Repasando los últimos veinte años, al ritmo del Campeonato del Mundo de MotoGP™, Isabelle echa la vista atrás con una sonrisa ante el elemento común que, sin que ella lo imaginara, ha sido una parte enorme de toda su vida: "El hilo conductor de todo esto es que desde muy joven siempre me han gustado las motos. Y si alguien me hubiera dicho, cuando acepté la oferta de mi hermana, que acabaría trabajando para la FIM, nunca le habría creído".

De hecho, 2008 supuso otro hito en la vida de Isabelle. Esta vez, la señal llegó por una llamada telefónica: "Era un martes por la tarde normal cuando recibí una llamada preguntándome si tenía algún plan para el mes siguiente. Pregunté quién era y se trataba de una agencia de empleo suiza. Buscaban a alguien que pudiera empezar a trabajar en el mundo del motociclismo y querían a alguien que ya conociera el medio. Añadían que habían oído hablar de mí y me pidieron un currículum, ¡pero nunca tuve uno!".

Una vez más, la curiosidad jugó un papel fundamental. Tras consultar con su hermana Helene, Isabelle decidió preparar apresuradamente un CV y enviarlo al misterioso seleccionador. Pocos días después, recibió una llamada telefónica para invitarla a una entrevista en Ginebra. Isabelle se puso entonces en contacto con su hijo, ya adolescente, para explicarle la situación y quedó claro que estaba a punto de comenzar otra aventura: "Mi hijo tenía 17 años y me dijo: 'Mamá, inténtalo. Ve tú, prueba y decide. Se trata de hacer lo que siempre aconsejas a los demás'. Así que me fui a Suiza para esta entrevista, que terminó con el típico 'Ya te avisaremos' y, tan solo después de que me eligieran entre todos los candidatos, decidieron decirme que era la FIM quien me hacía la oferta".

En febrero de 2009 y dispuesta a empezar una nueva etapa, Isabelle dejó París y se trasladó a Ginebra para formar parte del departamento de comunicación de la Fédération Internationale de Motocyclisme (FIM). Su ascenso fue constante hasta convertirse en Communications Manager, función que ahora le permite promover todo lo relacionado con las dos ruedas, desde los cursos de seguridad para aficionados hasta la competición de élite de alto nivel.

Isabelle señala que los grandes cambios en su vida están siempre ligados a la familia, y al apoyo que le brindan: "Nunca me habría aventurado a este tipo de situaciones si no tuviera el apoyo de mis seres queridos, porque uno no puede hacer nada solo. Quien soy hoy es el resultado de lo que he recibido de las personas que han enriquecido mi trayectoria personal y profesional, así como del trabajo y el esfuerzo que he realizado. Nada de esto habría sido posible si no hubiera tenido gente extraordinaria a mi alrededor".

Como la propia Isabelle ha aprendido, hay más de una forma de ayudar y cuidar a los demás, incluso compartiendo su pasión e historia y, en su caso, ha visto en la curiosidad un aliado ganador: "Estoy orgullosa de mi vida. El hecho de ser tan activa profesionalmente me ha hecho perderme momentos del crecimiento de mi hijo, pero también sé que he compartido con él experiencias que han alimentado su curiosidad y su pasión por descubrir, por viajar. Deseo a todo el mundo que tenga la fuerza para superar sus límites, que sea curioso y que no tenga miedo, porque, al fin y al cabo, es cuando te caes o te equivocas cuando aprendes y, por tanto, evolucionas".

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