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30 días Hace
By motogp.com

"Meses de trabajo se traducen en momentos de pura felicidad"

Raffaella Pasquino habla de sus 20 años de carrera en Yamaha y de cómo contribuyó a la realización del sueño de Fabio Quartararo

Ámsterdam acogió a Raffaella en 2001, cuando, tras terminar su carrera de periodismo televisivo en Florida, regresó a Europa en busca de un trabajo entre los numerosos anuncios de los periódicos. Leyó lo que ofrecía el mercado con la esperanza de encontrar algo que le permitiera trabajar en la producción de documentales para televisión y continuar el camino que había iniciado en Estados Unidos.

Entre las muchas ofertas, había una de Yamaha Motor Racing para un asistente del Managing Director, que requería alguien que supiera hablar italiano y español, además de inglés. Aunque sabía que sería la candidata ideal, Raffaella continuó su búsqueda ya que no conocía mucho el mundo de las motos. Dos semanas después, el mismo anuncio volvió a aparecer entre sus búsquedas, así que decidió presentarse: "Llamé a la agencia encargada del anuncio, pero ya era demasiado tarde", cuenta Raffaella, que, a pesar de la primera negativa, insistió: "Me dijeron que ya tenían muchos candidatos, así que pregunté cuántos de ellos hablaban italiano y español, ya que eran dos idiomas poco comunes en los Países Bajos". La respuesta fue: 'Ninguno'. Señalé que, además de los otros requisitos, conocía los idiomas requeridos y que eso era un buena motivo para añadir mi CV. Aceptaron mi solicitud y finalmente me contrataron. Fue el destino".

Así que Raffaella empezó a trabajar en Yamaha como asistente de Lin Jarvis, además de otros proyectos gestionados por el manager, que se encargaba de los Campeonatos de Motocross y Superbike de Yamaha Motor Racing. "Así fue durante los siguientes cuatro años, luego el programa de MotoGP™ se trasladó a Italia y me ofrecieron la oportunidad de cambiar de departamento e involucrarme más en la parte de producto de Yamaha Motor Europe".

Tras alejarse de las carreras, Raffaella conoció otro aspecto del mundo del motociclismo: "Organizaba eventos y presentaciones a la prensa de nuevos modelos, por lo que pude viajar por todo el mundo descubriendo cada vez más la pasión, la diversión y la adrenalina que mueve este ambiente. Me apasionó tanto que, mientras trabajaba en la organización de un evento con la SuperTénéré de París Marrakech, decidí sacarme el carné de moto. Era algo que nunca se me habría ocurrido hacer unos años antes y que sorprendió a mi familia".

Entre vuelos, viajes en tren y la organización de un evento, la agenda de Raffaella estaba a punto de ser reprogramada, una vez más: "En 2012 se presentó la posibilidad de volver a MotoGP™. Me pareció perfecto porque siempre había querido tener una vida activa y este trabajo me permitiría combinar mi experiencia en el mundo del marketing y los eventos con las carreras de motos de alto nivel. Así que, tras solicitar la vacante en el equipo, en 2013 volví al paddock como Marketing Coordinator para el Yamaha Factory Racing Team".

En poco tiempo, el paddock se ha transformado y Raffaella no ha podido evitar notar el cambio: "En ocho años, este deporte ha crecido mucho, sigue cambiando, y me complace observar que cada vez hay más mujeres profesionales. Por ejemplo, cuando volví en 2013 era la única mujer en el grupo de comunicación y marketing, pero ahora hay cuatro mujeres y dos hombres", dice. "En los primeros tiempos, cuando estaba en el paddock, éramos tan pocas en cada equipo que nuestros uniformes eran iguales a los de los hombres, así que teníamos que conformarnos con llevar la talla más pequeña disponible y, a pesar de ello, siempre nos quedaban las camisetas demasiado grandes. Gestionar la ropa del equipo es uno de mis trabajos y fue satisfactorio introducir la línea femenina porque ya éramos suficientes mujeres para tener un uniforme que se adaptara a nosotras. Son detalles sutiles, pero muestran cómo han cambiado las cosas y, personalmente, me alegra mucho ver que cada vez hay más chicas en trabajos técnicos porque hace dos décadas era impensable".

Raffaella se compromete personalmente a continuar con la tradición de Yamaha de los 'Ladies aperifits', un evento anual en el que las distintas profesionales del paddock tienen la oportunidad de pasar tiempo juntas en el hospitality de Yamaha: "Al principio éramos unas treinta, pero con el tiempo hemos llegado a ser muchas más y estamos involucradas en diferentes roles. Esperamos poder volver a organizarlos una vez que la pandemia haya terminado".

Al pasar unos 200 días al año al ritmo de MotoGP™, sus compañeros se convierten en sus colegas de viaje y en un refugio seguro en cualquier parte del mundo: "Más que un trabajo es un estilo de vida porque es una actividad que cuesta mucho pero que al mismo tiempo ofrece experiencias únicas a cambio -explica Raffaella-. Me considero afortunada porque tengo una gran relación con la gente con la que trabajo y los considero amigos. Juntos compartimos las alegrías del podio y las decepciones de un fin de semana que ha salido mal y esto genera un fuerte vínculo, haciendo que los compañeros de equipo sean un apoyo también en lo que respecta a la vida de uno mismo fuera del Gran Premio".

Con un calendario cada vez más cargado, el parón invernal es un momento de respiro y el que marca el final de la temporada 2021 es especialmente especial para todo el equipo Monster Energy Yamaha MotoGP.

En 2021, Quartararo ha llegado a conquistar el título y Raffaella cuenta cómo vivió la temporada: "Empezó con podios y victorias, pero solo después del parón estival empezamos a pensar concretamente en una posible victoria en el Campeonato del Mundo -continúa-. A partir de mediados de septiembre, junto con Maider Barthe, la jefa de prensa de Fabio, Thomas Maubant, su asistente, y el personal de Dorna, que nos ha brindado un gran apoyo para la organización de la celebración, nos pusimos a trabajar".

En la segunda cita del año en el Circuito Mundial de Misano Marco Simoncelli, Quartararo afrontó su primer 'match point'. Tras una difícil sesión de clasificación, las esperanzas del francés de conseguir el título en esa ronda eran escasas: "Recuerdo que cuando la carrera estaba a punto de terminar ya estábamos resignados y listos para volver a intentarlo en Portimao. Entonces Bagnaia se cayó, miré a mi colega Maider... ¡y nos dimos cuenta de que habíamos ganado! Fue un huracán de emociones. La felicidad, la incredulidad por la victoria y las prisas por tener que preparar todo el material para la celebración. Fue estupendo ver a sus padres y a su hermano romper en lágrimas y luego la felicidad en los ojos de Fabio. Esos minutos de pura alegría compensaron meses de duro trabajo".

Dedicada al marketing, Raffaella participa en numerosas actividades relacionadas con los proyectos de patrocinio y la coordinación de las operaciones de comunicación del equipo. Después de casi veinte años descubriendo el mundo y sintiéndose constantemente desafiada por aspectos nuevos, Raffaella se propuso otro emocionante reto para sí misma en 2020: "Cuando recibimos a los invitados durante los Grandes Premios, parte de mi trabajo consiste en llevarlos al box y explicarles lo que hace el equipo en un fin de semana de carreras.  Hago estas visitas en inglés, italiano, francés y español, pero ahora el nuevo objetivo es aprender más japonés para poder comunicarme con los invitados en la carrera de Motegi en 2022".

Hace dos décadas, Raffaella se empeñó en producir documentales y vivió en primera persona momentos imborrables de este deporte: "Me siento muy orgullosa y afortunada por lo que he hecho. Durante estos años me he divertido mucho, he conocido a gente espectacular y he vivido momentos únicos. Pasé ocho temporadas con Valentino Rossi y estuve allí el día de su última carrera, gané el título mundial con Jorge Lorenzo y Fabio Quartararo, son experiencias que me hacen sentir privilegiada. Me alegro de haber encontrado ese anuncio y de haber insistido con la agencia en ese crucial día que marcó mi vida profesional".

Todavía sintiendo la euforia de la victoria del título de Fabio Quartararo, Raffaella da la bienvenida al parón invernal durante unas semanas, antes de comenzar de nuevo con la preparación para el Campeonato del Mundo de 2022.