Hay muy pocos escenarios en el mundo del deporte que lleguen a formar parte de la identidad de un campeonato. Phillip Island es uno de ellos.
Desde la primera carrera disputada aquí en 1987, Phillip Island nos ha regalado algunas de las carreras más espectaculares que nuestros aficionados han podido presenciar. La combinación de un circuito rápido y fluido, una afición apasionada y uno de los paisajes más impresionantes del mundo del motor ha dado lugar a momentos inolvidables que permanecerán para siempre en la historia de MotoGP.
Hoy debía haber sido otro de esos momentos.
Sin embargo, nos despedimos de Phillip Island después de vernos obligados a cancelar la carrera debido a los problemas de visibilidad. La seguridad siempre debe ser lo primero, pero eso no hace que el desenlace sea menos decepcionante. Para el público, cuya asistencia se esperaba que batiera récords, y para los aficionados que viajaron hasta aquí para disfrutar de esta despedida, no es así como ninguno de nosotros quería cerrar este capítulo. Pero quizás esa decepción también refleje lo mucho que Phillip Island ha significado para MotoGP.
La imagen de los pilotos luchando rueda a rueda con el estrecho de Bass como telón de fondo es una de las que generaciones de aficionados han aprendido a amar. Phillip Island ha puesto a prueba a los mejores pilotos del mundo y ha premiado la valentía, el talento y la determinación como pocos circuitos pueden hacerlo.
Ahora que cerramos este capítulo, quiero rendir homenaje a la Australian Grand Prix Corporation y a todas las personas que, a lo largo de tantos años, han contribuido a convertir este evento en una de las citas más respetadas y admiradas del calendario. Su compromiso, profesionalidad y pasión por nuestro deporte han hecho posible un Gran Premio que pilotos, equipos y aficionados han disfrutado y valorado durante décadas.
Pero, por encima de todo, quiero dar las gracias a los aficionados.
A lo largo de todas las épocas, los aficionados australianos han aportado una pasión y una energía únicas a MotoGP. Ya sea viajando desde distintos puntos de Victoria, desde otros estados de Australia o desde cualquier rincón del mundo, han contribuido a crear un ambiente incomparable en el motociclismo. Su apoyo ha convertido Phillip Island en uno de los grandes eventos del deporte del motor mundial.
Australia también ha aportado muchísimo a MotoGP. Desde Wayne Gardner y Mick Doohan hasta Casey Stoner y Jack Miller, los pilotos australianos han contribuido a dar forma a nuestro campeonato y a inspirar a generaciones de aficionados de todo el mundo. Pronto, una nueva generación continuará esa tradición con la llegada de Senna Agius a la categoría de MotoGP en 2027.
Aunque Phillip Island siempre ocupará un lugar especial en nuestros corazones, el deporte también debe mirar hacia el futuro.
Parte de ese futuro pasa por garantizar que cada vez más personas puedan disfrutar de MotoGP. Este fin de semana nos ha recordado tanto la pasión que existe por MotoGP en Australia como los desafíos que supone organizar un gran evento internacional en un lugar tan singular.
Por eso estamos ilusionados con el futuro en Adelaida.
Un evento en pleno centro de la ciudad, cerca de alojamientos, restaurantes, zonas de ocio y grandes conexiones de transporte, nos brinda la oportunidad de acercar MotoGP a más personas que nunca y celebrar lo mejor de nuestro deporte. La experiencia irá más allá del circuito y se extenderá al corazón de la ciudad, elevando el nivel de las instalaciones y de la experiencia para nuestros aficionados más fieles, al tiempo que acercamos el motociclismo a nuevos públicos.
Nuestra ambición no consiste simplemente en trasladar MotoGP a una nueva ubicación. Queremos aprovechar todo lo que ha convertido al motociclismo en Australia en una historia de éxito y llevarlo al siguiente nivel.
Queremos que más personas descubran nuestro deporte, que más aficionados puedan vivir MotoGP en primera persona y crear un evento de referencia que atraiga la atención internacional, al tiempo que garantizamos un futuro sólido para MotoGP en Australia durante las próximas décadas. Nada de esto sería posible sin los cimientos construidos en Phillip Island.
Los recuerdos que hemos creado aquí, las carreras que han emocionado a millones de personas en todo el mundo, la dedicación de nuestros colaboradores y la pasión de los aficionados australianos nos han permitido llegar hasta este momento.
Así que hoy, aunque no sea el final que habíamos imaginado, solo podemos decir gracias.
Gracias, Phillip Island.
Gracias a la Australian Grand Prix Corporation.
Gracias a las generaciones de pilotos australianos que han contribuido a definir nuestro deporte.
Y gracias a todos y cada uno de los aficionados que han hecho que este evento sea tan especial.
El próximo capítulo comienza ahora, construido sobre todo lo que hemos vivido hasta aquí.
Esperamos veros en Adelaida en 2027.